Con epicentro en la zona rural del Chocó, el sismo que sacudió Colombia este pasado lunes afectó a la población con “menos recursos y resiliencia” para afrontar sus consecuencias, según el director del Programa Mundial de Alimentos de Naciones Unidas (ONU) del país, Nils Grede.
“Esta catástrofe ha llegado a la población que estaba menos preparada y que tenía menos recursos y resiliencia para enfrentar una crisis de esta magnitud“, aseguró Grede este jueves a EFE en la ciudad española de Barcelona (noreste) sobre el departamento del Chocó, el segundo más pobre del país, habitado por comunidades dispersas comunicadas mayoritariamente vía ríos o canales, lo que agrega un “desafío” logístico para los organismos humanitarios.
Chocó acumula más de 13.100 personas afectadas, solo superada por las casi 36.000 del Valle del Cauca, otra de las áreas más perjudicadas por el sismo, que ya deja 265 víctimas mortales, 3.500 heridos, cerca de 500 desaparecidos, más de 25.000 familias damnificadas, 1.600 viviendas colapsadas y más de 4.000 dañadas, según los últimos datos del gobierno colombiano.
“En los primeros días es superimportante la coordinación y la evaluación de daños y necesidades”, señala, y espera poder empezar a repartir comida este fin de semana, tras poner a disposición del gobierno el alimento de su bodega y la recaudación que consiga de los 23 millones de dólares que solicitó para asistir a 100.000 personas durante tres meses.
Tras el paso de unas primeras horas en las que el gobierno del recién posesionado ultraderechista Abelardo de la Espriella desatendió las ofertas de apoyo internacional, el martes el canciller colombiano, Omar Bula, asistió a la reunión que realizan periódicamente la ONU y entidades humanitarias del país, algo excepcional, pues los representantes políticos no suelen acudir.
Pese a mantener una comunicación “constante” con el gobierno, las organizaciones están actualmente a la espera de conocer cuánta capacidad tiene para responder a la crisis y qué “brechas” deben cubrir con su asistencia.
“El gobierno tiene que liderar, nosotros somos el segundo respondedor”, sostiene Grede.
Según el representante de la ONU, Colombia goza de una “institucionalidad fuerte” que facilitará dicha coordinación, además de tener “una buena capacidad de respuesta” a emergencias como la actual.
El representante de Naciones Unidas reconoce, sin embargo, que el terremoto se produjo en “un momento difícil, porque el gobierno está justo en transición”, pues tuvo lugar tan solo tres días después de que De la Espriella asumiera la presidencia.

