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“¿Cuánto tiempo más nos van a tener sin agua?”: vecinos de Bellas Artes y Villa Real esperan por un pozo

Acarigua.- “¿Cuánto tiempo más nos van a tener sin agua?”. Esa es la pregunta que hacen los vecinos de las urbanizaciones Bellas Artes y Villa Real, en Acarigua, quienes aseguran que llevan más de seis meses afectados por las fallas en el suministro de agua por tubería.

Los habitantes denuncian que cada semana reciben la promesa de que el nuevo pozo que construyen en las instalaciones del estadio de béisbol de Los Cortijos comenzará a funcionar, pero la obra permanece inconclusa.

Mientras esperan, las familias deben ingeniárselas para conseguir agua. Cuando el suministro por tubería llega, aseguran que suele ser durante la noche o la madrugada, obligándolos a permanecer despiertos para llenar tobos y recipientes.

“Nos estamos enfermando de tanto cargar agua para cocinar, para bañarnos, para lavar, para bajar las pocetas. No se trata solo de vivir sin el servicio, sino de los dolores que tenemos de tanto cargar agua. Nos acostamos de madrugada en eso”, expresaron los vecinos.

La búsqueda y traslado constante de agua ya tiene consecuencias físicas para algunos habitantes, especialmente adultos mayores.

“Tenemos dolores en la espalda, los brazos. Hay adultos mayores y todo esto además representa una carga para más mujeres, que son las que más trabajo hacen en los hogares. Por amor a Dios, señor alcalde, tenga piedad y cumpla su trabajo”, reclamaron.

Ante la prolongada falla, los vecinos solicitaron al alcalde de Acarigua, José Ángel López; al gobernador de Portuguesa, Primitivo Cedeño, y a la Hidrológica de Portuguesa (HidrosPortuguesa) culminar los trabajos del nuevo pozo y ponerlo en funcionamiento de forma urgente, es esperar actos protocolares.

“Lo que deben interesar es el bienestar de los vecinos que tienen derecho al servicio”, dijeron.

Un pozo que ya no abastece a las comunidades

El problema comenzó en abril, cuando los habitantes reportaron una falla en el motor de la bomba del pozo N.º 27, que abastece a Bellas Artes y Villa Real.

En las primeras semanas, el servicio se mantuvo de manera intermitente y los residentes denunciaron que el agua llegaba amarillenta y no era apta para el consumo. Con el paso del tiempo, la situación se agravó.

Los vecinos sostienen que el pozo actual quedó pequeño para la cantidad de habitantes de ambas comunidades y que la bomba ya no logra extraer el caudal suficiente para garantizar el abastecimiento.

Ante la falta de agua, algunas familias deben trasladarse hasta otros lugares para conseguirla y utilizarla para cocinar, bañarse, lavar y realizar otras tareas básicas del hogar.

Los habitantes insisten en que la culminación del nuevo pozo permitiría contar con una alternativa para mejorar el suministro y reiteran el llamado a las autoridades para que den una respuesta concreta a una situación que, aseguran, ya es insostenible.

Por Mariangel Moro Colmenárez (CNP 25.482)

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