Salud

Neuronas impresas y tejido vivo, el nuevo lenguaje entre máquina y cerebro

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Escrito por Redacción

Un equipo de ingenieros de la Universidad Northwestern desarrolló neuronas artificiales capaces de generar señales eléctricas tan realistas que pueden activar células cerebrales vivas en tejidos de laboratorio.

El estudio, publicado en Nature Nanotechnology, marca un hito en la búsqueda de una comunicación bidireccional perfecta entre el hombre y la máquina.

A diferencia de los procesadores convencionales, compuestos por bloques uniformes y rígidos, estos nuevos dispositivos son flexibles, de bajo coste y están fabricados con materiales blandos.

Su diseño no solo busca imitar la forma del cerebro, sino también su extraordinaria eficiencia energética.

Las neuronas y el código de la vida

Según EFE, la clave de este avance reside en sus materiales. Tintas electrónicas compuestas por nano-láminas de disulfuro de molibdeno (semiconductor) y grafeno (conductor).

Mediante una técnica de impresión por chorro de aerosol, los investigadores han logrado crear una neurona capaz de “hablar” en el complejo idioma del sistema nervioso.

Mientras que los dispositivos anteriores solo emitían impulsos simples, estas neuronas artificiales producen patrones sofisticados: picos individuales, ráfagas y descargas continuas.

Al emular esta diversidad, el sistema puede procesar mucha más información con un número significativamente menor de componentes.

Para validar este puente tecnológico, los ingenieros conectaron sus neuronas impresas a cortes del cerebelo de ratones.

El resultado resumió que los picos de voltaje artificiales no solo coincidieron con la duración y sincronización de las señales biológicas. Además, desencadenaron actividad real en los circuitos neuronales vivos.

Este hallazgo sienta las bases para una nueva generación de aplicaciones médicas y tecnológicas. En primera instancia, neuroprótesis avanzadas. Implantes de audición, visión y movimiento que se integran de forma natural con el sistema nervioso.

En segundo, IA de bajo consumo, que son sistemas informáticos que, inspirados en el cerebro, resuelvan el problema del consumo eléctrico masivo que hoy asfixia el desarrollo de la inteligencia artificial.

Como señala Mark Hersam, coautor del estudio, la verdadera evolución de la inteligencia no vendrá solo de más datos, sino de aprender del ordenador más eficiente que conocemos: el cerebro humano.

El Nacional

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