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Luis Felipe Escalona y el cuidado de la naturaleza: un “milagro” capturado a través de la fotografía

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Escrito por Beatriz Quintana

 

Araure.- La tarea del fotógrafo o reportero gráfico, pareciera estar en segundo plano, detrás de la noticia que redacta un periodista. En realidad está a la par, porque lo primero que atrapa la mirada del lector es la imagen. Sin esa fotografía puesta estratégicamente sobre el titular o sola, cautivando nuestra atención, un texto no tendría el mismo impacto.

Los fotógrafos como todos los profesionales, escogen una especialidad, enfoque técnico y actitud. Existen profesionales centrados en capturar la realidad, como los fotoperiodistas o forenses, los artistas visuales, los creadores conceptuales. A nivel comercial, destacan los expertos en moda, gastronomía, retrato y los dedicados a la fotografía corporativa y de producto.

Su ejercicio es clave en nuestra era, e implica un rango entre la velocidad para captar la luz, el hechizante momento, su fugacidad y, en contraposición, la paciencia para esperar horas y la capacidad de dilucidar cuál es el preciso.

Una vida dedicada a la fotografía.

En Araure, Luis Felipe Escalona Rangel, un fotógrafo que se dedicó muchos años al periodismo, inspirado por su padre, el editor y empresario Manolo Escalona Muñoz —dueño y director del diario El Imparcial— se toma el tiempo para mirar con detenimiento, llena su espíritu con las imágenes de la naturaleza, y con su cámara, plasma y captura momentos mágicos, que a otros nos pasan inadvertidos.

Alternaba su oficio de fotógrafo con la docencia. Es maestro de profesión y ejerció en la zona rural araureña durante pocos años.

“Mi relación con el medio impreso de la familia y viendo a mi papá como reportero, redactor y fotografo, encendió mi entusiasmo por el fotoperiodismo. Comencé a leer los libros de la Kodak que mi padre guardaba celosamente, y revisé las formulas químicas de revelado y copiado en blanco y negro”, expresó Luis.

Ha dedicado toda su vida a la fotografía y son referentes las de gran formato, expuestas en diversos espacios, que gustan mucho porque —agregó— muestra un mundo que a simple vista está muy distante, explicando cómo se logran esas imágenes y los equipos usados para ofrecer mayor compresión.

Para celebrar sus 70 años, Luis Felipe ha preparado su próxima exposición en los espacios del Hotel Geo Inn, aunque la muestra —que ha llamado “Alas de Libertad”— fue pospuesta de momento, por el duelo que embarga a Venezuela tras los fatídicos terremotos del pasado 24 de junio.

“He querido celebrar mi cumpleaños de manera muy especial. Tengo todo a punto. Cuando sea el momento apropiado nos reuniremos en torno a esta producción fotográfica, a la que están invitadas las personalidades más representativas de los sectores agrícola, comercial, industrial, educativo, de conservación y cuidado forestal y los medios de comunicación. Es urgente mostrar que la naturaleza somos nosotros, que es un tema sensible y puedan sacar sus propias conclusiones”, indicó.

Algunas de las piezas que expondrá próximamente.

-“Alas de libertad” es una muestra de 30 fotografías, a través de las que tendrán la oportunidad de ver a los más incansables trabajadores de nuestros ecosistemas, agregó.

La de Luis Felipe no es fotografía comercial pero es, definitivamente, una obra de gran valoración artística y ecológica.

En la sangre

Luis Felipe Escalona Ragel nació un mes de mayo de 1956, en San Carlos, estado Cojedes. Cursó la primaria en el Colegio Cecilio Acosta y la secundaria en los liceos José Antonio Páez, Eduardo Chollet y el bachillerato docente en el Colegio Gran Mariscal de Ayacucho.

Compartiendo con los colegas en una muestra colectiva.

Ejerció la docencia en Guacuy, Araure, solo por tres años y se dedicó exclusivamente al periodismo, oficio en el que se inició viendo a su padre.

“Revelaba primero pequeñas imágenes y luego grandes ampliaciones. Era fascinante ver aparecer en un papel blanco las imágenes; una gran experiencia que se convertiría en cotidianidad”, dijo.

El trabajo en El Imparcial, fue fácil y cómodo. Luego pasó a El Impulso y El Informador, donde cubría todas las fuentes. “Esto me abrió un abanico de posibilidades y creció mi creatividad, gracias al sentido de competitividad”.

Practicar la paciencia

Se ha “casado” dos veces: la primera con su cámara —bromeó— y ya, en serio, con su modelo preferida, su esposa Nahisbel, que fue desde 1978 y sigue siendo su musa. Ella fue su inspiración para iniciarse en la fotografía artística.

Con su bella esposa Nahisbel, su inspiración y musa.

“Una de mis fotografías favoritas, me llevó cinco horas, es la de una paloma casera, que tomaba agua de un grifo que goteaba; ella metía su piquito para saciar la sed. Pude capturar ese momento y envié las imágenes a un concurso nacional en Caracas, cuyo tema era el agua. Con ella, en 1977, logré el primer lugar. Lo hice también el año siguiente, esta vez, con unas avispas”, explicó.

Para Escalona, fotografiar la naturaleza, es una escuela mayor. Tomar instantáneas de la flora, la fauna, el clima, toma su tiempo y hay que tener precisión, porque son cambios que se producen rápidamente. Si no haces la toma, pierdes el instante, que no se repetirá.

“A la naturaleza hay que cuidarla y una forma es mostrar incesantemente, ese milagro que muchas veces pasamos por alto, captando su belleza y cómo forma parte de la vida del ser humano”, agregó.

Exposiciones

Entre las más importantes de la muchas exposiciones de las que ha formado parte, destaca la muestra con motivo del 35 aniversario de Aproscello.

“Se trató un tema técnico, había que mostrar la floración del arroz entre la invasión de la maleza. También, en el 17 aniversario de la Universidad Yacambú, donde expuse treinta y dos obras de gran formato, dedicadas a la agricultura”, indicó.

Obtuvo para esa época, además, un primer lugar en un concurso del Conac, el premio del Día de la Raza en el Centro Social Italovenezolano, y ha obtenido, también, premios municipales y regionales como reportero grafico, además del primer lugar en el concurso de Fotografía Agrícola de Agrevo.

Por supuesto, no podía faltar una sobre la devoción mariana llamada “Homenaje a la Virgen de Coromoto” en el Centro Social Luso Venezolano de Araure. Recientemente, compartió honores con otros fotógrafos locales en una muestra colectiva en la Galería Edzamor, de Acarigua, en honor al inolvidable Hernán “Chino” Rivero.

De generación en generación se transmite la vocación.

“Yo soy autodidacta, estudio profundamente, eso sí, las colecciones de los expertos y especializadas como la española Diamond, la Eastman Kodak Company, Kodak retratos, documentales y tomo cursos en línea muy específicos y actualizados. La fotografía es una disciplina que obliga a ser independientes, crear estilos y métodos propios. Por eso, he convivido con la fotografía en blanco y negro, y avanzado hacia la era digital con drones inteligencia artificial”, recalcó.

Como docente, ha querido llevar sus conocimientos a otros interesados, compartiendo su experiencia y trabajos en Instagram, Facebook y WhatsApp, posteando no solo para exhibir, sino también para enseñar algunas técnicas, en @luisfelipe.escalona. (CNP 16.100)

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