La presidenta Delcy Rodríguez ha reafirmado con convicción la urgencia de promover la escucha mutua y el respeto a la diversidad de pensamiento como pilares fundamentales para el futuro de Venezuela. Durante una vibrante jornada en el estado Bolívar, en el marco de la segunda peregrinación nacional contra las sanciones, la mandataria hizo un llamado contundente a superar el extremismo, el odio y la intolerancia que tanto daño han generado al país.
Con un lenguaje optimista y enfocado en la unidad, Rodríguez destacó el impacto negativo del extremismo asociado a las peticiones de invasión, bloqueos y sanciones económicas, aseverando que ningún sector de la sociedad venezolana ha quedado exento de sus efectos perjudiciales. Trabajadores, adultos mayores y los sectores productivos, tanto públicos como privados, han sentido el peso de estas posturas, pero la esperanza de un cambio positivo prevalece.
Instó a deponer actitudes de intolerancia, subrayando la importancia de la coexistencia desde la divergencia. Este llamado a la calma y la razón buscan enterrar el odio para siempre y asegurar que la diferencia, sea de pensamiento o característica, jamás sea motivo de agresión o rechazo, mirando hacia un horizonte de paz y respeto.
Unidad nacional
Rodríguez calificó como “inconmensurable” el daño causado a la identidad nacional y a las oportunidades de desarrollo de las nuevas generaciones. Sin embargo, su mensaje se centró en la capacidad de la nación para sanar y avanzar, promoviendo la articulación de esfuerzos entre todos los venezolanos.
La jornada en Bolívar fue parte de la denominada “Gran Peregrinación Nacional Económica-Productiva”, una movilización masiva y entusiasta que congregó a trabajadores, empresarios y productores de la región de Guayana. El objetivo claro: evaluar y potenciar el desarrollo estratégico de las regiones, demostrando la vitalidad y la fuerza productiva del pueblo venezolano.
Este gran despliegue institucional se convirtió en un escenario de unión, donde diversos sectores civiles, gremiales y productivos coincidieron en elevar una solicitud formal a la comunidad internacional para exigir el levantamiento de las sanciones económicas que obstaculizan el desarrollo. La consigna es clara: Venezuela es un país libre y soberano, decidido a forjar su propio destino.
Visión estratégica
El recorrido regional de la presidenta forma parte de una estrategia para acercar la gestión a las bases productivas, buscando una articulación sólida entre el sector privado, la clase obrera y los organismos del Estado. Este enfoque colaborativo es esencial para impulsar la recuperación económica de la nación con ímpetu y confianza.
Además, Rodríguez compartió noticias alentadoras sobre el portal “Venezuela Renace de la mano de sus jóvenes”, anunciando que más de 41.000 jóvenes se han registrado formalmente. Este logro marca el inicio de una nueva y prometedora etapa de movilización nacional, convocando a profesionales y emprendedores, tanto dentro como fuera del país.
La presidenta extendió un agradecimiento a los jóvenes registrados y reiteró la invitación a la juventud en el exterior a regresar a la patria para sumar sus talentos y esfuerzos. Este esfuerzo conjunto es crucial para garantizar el futuro del país y asegurar una vida digna para las generaciones actuales y futuras.
Rodríguez enfatizó que “es la hora de hacer justicia por Venezuela” y de reducir para siempre las desigualdades sociales, invocando la histórica bandera de Angostura por la igualdad. Con firmeza, aseguró que la bandera nacional, con las ocho estrellas de Guayana, es un símbolo irrenunciable que representa el compromiso con el bienestar social.
La segunda etapa de la peregrinación fue presentada como un espacio para caminar, marchar, cantar y orar juntos.
Esperanza y productiva proyección internacional
Las palabras de la presidenta Delcy Rodríguez se centraron en el desarrollo de las capacidades internas y en la promoción de relaciones internacionales basadas en la amistad y la cooperación, rechazando cualquier postura de confrontación. El objetivo es alcanzar la tranquilidad y la paz, permitiendo que el pueblo venezolano “vuele libre con nuestras grandes potencialidades” y se convierta en la “Venezuela potencia” a la que está llamada.
La presidenta concluyó con un mensaje de esperanza y de proyección internacional, afirmando que el país es un pueblo de paz que nunca ha agredido a otra nación, y cuya diplomacia está orientada a la amistad y el amor entre los pueblos. Este enfoque positivo y constructivo es el motor para la prosperidad.
“Sumar la paz, la tranquilidad… que es lo que, en última instancia, calma nuestra alma. Que el pueblo venezolano esté en paz. Eso debe ser un norte para nosotros como pueblo. Y que el pueblo venezolano ya no tenga más ataduras”, recalcó.
El Universal

