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“Vi cómo las paredes se abrían”: el relato de una sobrevivente desde una torre en Maracay

Acarigua.- Un bajón eléctrico en varios estados del país minutos antes de los terremotos generó la sensación de un presagio del desastre que se avecinaba, aunque en Venezuela las fallas del servicio eléctrico son “el pan de cada día”. Varios ciudadanos relataron que esa fluctuación fue lo primero que notaron antes del inicio del movimiento telúrico.

En Villas Park, en Acarigua, la familia Meléndez lo sintió e incluso el padre acudió a la brequera para revisar el sistema eléctrico.

En Maracay, cuando las luces parpadearon en su apartamento del séptimo piso, Delia Trujillo pensó que se trataba de una falla más. Segundos después, el piso comenzó a moverse y las paredes del edificio empezaron a abrirse.

Las paredes de la fachada del edificio, en algunas apartamentos, se vinieron abajo

Delia recuerda ese instante como el inicio de una noche de angustia. Desde su apartamento en la urbanización Andrés Bello, asumió inicialmente que era un bajón más del sistema eléctrico.

“Cuando las luces parpadearon pensé que era lo de siempre, un bajón de luz. Segundos después empezó el temblor, pero fue aumentando tan rápido que vi cómo las paredes se abrían”, relató en conversación con Portuguesa Reporta.

Reside en la Torre La Cibeles, un edificio de 14 pisos ubicado detrás del centro comercial DeliPlaza. Allí, como en otras estructuras de la zona, el doble sismo dejó daños visibles: paredes fracturadas, escaleras comprometidas, tuberías rotas y apartamentos parcialmente expuestos.

Pero en medio del caos, su mayor preocupación no fue el edificio, sino su hija, de 23 años, que había salido minutos antes hacia una torre cercana.

“Me contestó gritando, desesperada. Pensé que estaba atrapada en un ascensor”, contó.

Sin esperar, bajó por las escaleras mientras el movimiento continuaba. En el trayecto observó cómo el edificio se agrietaba, el polvo se extendía por los pasillos y el agua comenzaba a caer desde tanques rotos.

“Vi vecinos mayores intentando bajar como podían. Otros estaban paralizados del miedo. Era una escena muy dura”, recordó.

Al llegar a la planta baja logró reencontrarse con su hija en el exterior del edificio vecino. El alivio duró poco al observar nuevamente la torre.

Hasta el octavo piso, las escaleras presentaban daños severos. En varios apartamentos se desprendieron paredes completas, dejando habitaciones expuestas. Su vivienda también resultó afectada: un tanque de agua se rompió, el apartamento se inundó, el horno cayó y varias cerámicas se fracturaron.

Horas después, funcionarios de seguridad realizaron recorridos para verificar posibles personas atrapadas, especialmente adultos mayores. Muchos residentes debieron abandonar sus hogares y refugiarse en casas de familiares.

“Lo más preocupante ahora es no saber cómo quedaron las bases del edificio”, expresó Delia, quien permanece a la espera de una evaluación estructural.

En Maracay, otros sectores como Las Delicias, Los Mangos y alrededores del centro comercial Las Américas también reportaron afectaciones en edificaciones.

Mientras tanto, en el municipio Santiago Mariño, más de 500 rescatistas, funcionarios de seguridad y voluntarios continúan las labores de búsqueda entre los escombros de la Torre 4 del conjunto residencial Bosque Lindo, colapsada tras los sismos. Las autoridades estiman que al menos 17 personas estaban atrapadas.

Más de 30 horas después, el miedo persiste entre los afectados, que ahora esperan evaluaciones técnicas que determinen si podrán regresar a sus hogares. (CNP 25.482)

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Mariangel Moro Colmenárez

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